El final de un suceso - Dulce Amor

Todas las historias llegan a su fin. Incluso la de Dulce amor, la novela protagonizada por Carina Zampini y Sebastián Estevanez que se conviritió en uno de los fenómenos más sorprendentes de la televisión de los últimos años y, para alegría de sus más que fieles fanánticos, logró sobrevivir -mediante inesperados giros narrativos- a otras ficciones, incluso a la exitosísima Graduados .


El 23 de enero de 2012, esta ficción que emitirá hoy su último capítulo llegaba a la pantalla de Telefé, aparentando ser otra de las novelas de la tarde que el avezado productor del género, Enrique Estevanez, realizaba para esa señal. Pero no. Contra los cambios de horario (llegó a estar cerca de la medianoche), la competencia y el siempre complicado verano, Dulce amor logró fidelizar a su público convirtiéndose rápidamente en un titán del prime time , ubicándose entre lo más visto del día e imponiéndose, en varias ocasiones, como lo más visto de la pantalla chica hasta alcanzar el 18 de abril del año pasado su marca, 24.4 puntos de rating, liderando su disputada franja y acumulando, durante este mes, un promedio de 18.8 puntos.

El último capítulo promete un final feliz, pero "poco habitual" y, fiel a la costumbre de Telefé, los protagonistas y algunos afortunados seguidores se darán cita en el Gran Rex para palpitar juntos el gran cierre. La cobertura arrancará a las 21.30 e incluirá una previa en vivo con toda la red carpet y un detrás de escena de lo que sucede antes de la emisión del capítulo, para luego dar pie, naturalmente, al capítulo número 300 de esta pasión de multitudes.

ENTRE GOLOSINAS Y VILLANOS

La historia sobre la que se apoya podría resultar, a grandes rasgos, un regreso a la telenovela en su versión más clásica. Hay una pareja principal que proviene de sectores sociales muy distintos. Ellos son Marcos y Victoria (Estevanez-Zampini), bautizados por sus fans como "Marcoria". Ella es la dueña de Golosinas Bandi, una gran empresa familiar que lucha por mantener, pese al mal asesoramiento de Lorenzo (Pedro, -antes conocido como Segundo-, Cernadas), su ambicioso novio y futuro marido, que, a su vez, es amante de Ángeles (Sol Estevanez), íntima amiga de Victoria. Marcos, por otro lado, es un corredor de autos aficionado que, luego de quedarse sin trabajo, termina trabajando como chofer de la bella y estructurada Victoria. Allí nace el amor entre ellos: la bellísima rica con el rudo, pero noble chico de barrio (un clásico).

Pero además de "Marcoria", Dulce amor tejió también otras historias paralelas que lograron atrapar al público: la de Juan (interpretado por Juan Darthés), un mecánico, amigo íntimo de Marcos, que, cuando también deviene en chofer, enamora a la sensual Natacha Bandi, hermana de Victoria, interpretada por Calu Rivero (quien dejó la ficción en septiembre pasado y regresó en uno de los últimos capítulos). En esta historia interviene la ex de Juan, una auténtica "despechada" encarnada por Laura Novoa.

Los más jóvenes pudieron vibrar con la historia de Brenda Bandi, la menor del clan, y Lucas, nieto de Rosa, la empleada doméstica de la mansión Bandi, que encarnó Graciela Pal. Esta dupla la integraron dos ex teen angels: Rocío Igarzábal y Nicolás "Tacho" Riera. El elenco más maduro también tuvo sus jugosas historias. Elena Bandi (María Valenzuela) encarnó a una rígida mujer aristócrata que guardaba un gran secreto y la reaparición en su vida de Pepe (Arturo Bonín), padre postizo de Marcos y de Julián, puso en jaque su vida. También aparece, por otro lado, Isabel (Georgina Barbarossa), quien se acerca, más de lo que Elena quisiera, al noble Pepe.

De estos ejes narrativos, se desprenden otros con otros tantos personajes. De hecho, uno de los aspectos por destacar en Dulce amor es el gran número de actores que formaron parte de su elenco. En total, fueron 260 los artistas que actuaron de la novela, incluidos (además de los antes mencionados) Jorge Sassi, Gerardo Romano, Mercedes Oviedo, María Fernanda Callejón, Cristian Sancho, Esteban Prol, Micaela Vázquez, Gabriela Sari, Vanesa González, Santiago Ramundo y Eva Di Dominicci. Además, hubo participaciones especiales de figuras como Cacho Castaña, Germán Paoloski, Mimi Ardú, Mónica Ayos, Jorge Martínez y Araceli González.

La larga duración de esta rendidora novela obligó a sus autores a dar drásticos giros en la evolución de la trama. Quizás el más dramático fue el que significó la pérdida de la memoria de Victoria Bandi, un suceso que frustró por un tiempo su romance con Marcos y, sin dudas, sacudió a las ilusionadas fanáticas.

LAS CLAVES DE UN ÉXITO

Si bien resulta difícil esbozar los elementos que hacen a un éxito televisivo, hay algunos aspectos que se repiten, tanto en la voz de sus creadores y protagonistas, como en la visión de sus seguidores.

En una entrevista con LA NACION del 23 de febrero pasado, Carina Zampini, heroína absoluta de la historia, decía: "Yo hice un hang out [encuentro vía webcam], en Telefé.com, en el que los fans me hacían preguntas y yo contestaba. Y en un momento les pregunté por qué tienen ese apasionamiento por Dulce amor y por Victoria. Y me dijeron cosas increíbles. Resaltaron el hecho de que es un programa para toda la familia, que siempre se mantuvo fiel a lo que quería transmitirle al público. También destacaron los valores sociales como la amistad, el amor verdadero, el trabajo honesto y la ayuda a los demás que este programa muestra y que la gente, evidentemente, está necesitada de ver y de reconocer que también existen. Me parece que llegó en un momento social en el que la gente también estaba un poco cansada, o ya no tan necesitada, de ver tanta oscuridad en los programas, o tanta violencia".

Por otro lado, Enrique Estevanez, productor general de la novela, en la columna de opinión publicada en esa misma edición, esbozó algunas de las claves para pensar una novela: "A mi entender, lo primero que tiene que tener una novela es mucho amor. En ese sentido, funciona como la vida misma: si no hay amor, no hay nada". Con una simple y práctica fórmula, que consistió en consultar a familiares, amigos, autores y gente del rubro, el productor logró dar con una historia que respondía a lo que el público estaba pidiendo ver. "Les pregunté qué opinaban de la televisión y las repuestas eran siempre las mismas: «Es todo lo mismo», «Estoy cansado de ver mujeres desnudas, tipos con doble intención», «Todo es sexo». Y pensé que había que hacer algo que no tuviera que ver con nada de todo eso [y cuando digo «pensé» hablo en realidad en plural, porque fue el resultado de sumar todas esas visiones]."

A juzgar por los resultados, la fórmula dio sus frutos. Así lo destaca María Eugenia Sologuestúa, de 24 años, una fiel seguidora de la historia: "Lo primero que rescato de Dulce amor fue que mostró, en cada uno de los personajes, el amor en sus diversas formas. Desde el amor más puro de pareja, pasando por el vínculo primario de las comunidades: familia, hermanos, amigos; hasta el amor y la solidaridad con sus empleados, que llevó a Victoria a querer recuperar y salvar la fábrica de Golosinas Bandi. Creo que también influyó en Dulce amor que todos los actores tuvieran su lugar en el gran engranaje. Cada historia que se contaba tenía un porqué, pero no demasiado complejo. La historia era llevadera, sana y simple". María Eugenia, como otros tantos seguidores, fue parte vital de la consolidación de la novela en la pantalla chica, con una presencia muy activa en las redes sociales, espacio en el que se congregaban para expresar su apasionamiento por la historia.

Pero el efecto "Marcoria" no sólo se plasmó virtualmente, sino también en las guardias que las fans montaban a la salida de los Estudios Pampa de Martínez, donde esperaban horas para saludar a los artistas, o en el mismísimo Obelisco, donde se dieron cita para celebrar el amor de la pareja protagónica y para realizar una suerte de "piquete" para pedir que estuvieran juntos, o en la Marcoria Fest (una iniciativa de las fans a beneficio de un comedor), o la semana pasada, en plena calle Corrientes, donde varios seguidores decidieron manifestarse porque no podrían asistir a la fiesta del Gran Rex, ya que las entradas se agotaron en sólo dos horas.

Desde sus casas o desde las butacas del teatro, no cabe duda de que los miles de fieles fanáticos vivirán con más pasión que nunca las últimas escenas de una novela que, apelando a lo simple, logró hacerlos vibrar.

Fuente: lanacion

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