Entrevista a Peter Lanzani en revista Watt

El fotógrafo, Mariano, piensa en voz alta: “¿Este chico camina solo por la calle? ¿No tiene miedo?”. Parece que no. Con solo 22 años, Peter está híper entrenado. Sabe cómo moverse, dónde buscar la luz, cómo cuidar su perfil. Sonríe y por momentos, aún tenemos el espejimo de Thiago de Casi Ángeles frente a nuestros ojos. Pero se acomoda frente a cámara, sus expresiones se hacen más serias y se nota que cambió. Ahora aparece Eliseo de La Dueña, el primer paso en este camino  que seguramente implica un salto de fe enorme para él. En la entrevista, refuerza esa premonición. Pero tampoco nos pongamos tan solemnes. Peter aún está más cerca de los 20 que de los 30 y lo sigue disfrutando.




¿Qué significa esta nueva etapa para vos?
Estoy feliz. Fue un compromiso cambiar de rumbo y lo hice con el signo positivo en la frente. Cambié de imagen y estoy intentando explorar otras facetas actorales y personales. Hoy, mi meta es conocer otras personas y aprender trabajando. No estoy buscando el éxito de mi carrera. Busco crecer, encontrar nuevos caminos y conocerme. Me falta un montón, pero por algo se arranca.

Ocupaste un lugar de galán, impuesto por el propio fanatismo de las chicas. Hoy, hacés de un mujeriego adulto. Otra cosa. Hasta hiciste un trío en ficción. ¿Te costó dar el salto?
Tengo vergüenza y la voy a seguir teniendo siempre, porque soy así. Los pibes deben pensar: “¡Este sí que la está pasando mal!”. Aunque no es todo joda. Está bueno tener escenas hot con una mina, pero no saben lo que es el detrás de cámara. Te acomodan el pelo, te frenan en la acción. Es difícil hacerlo. Da vergüenza, sobre todo si recién conociste a la actriz. Después la vas a tener que seguir viendo. Pero por suerte, las pocas escenas que hice fueron todas respetuosas y cuidadas. En el unitario, son más ricas las grabaciones, porque tenés más tiempo. En la tira te gritan: “¡No salió! ¡De nuevo, rápido!”.

"Nunca voy a renegar de Casi Angeles, fue el trampolín de mi vida. Pero uno necesita avanzar”


Hiciste la transición de chico a adolescente frente a miles de personas. ¿Cuándo te sentiste adulto? ¿Cuándo hiciste el click?
Trabajando, tomando decisiones o aconsejando amigos en determinadas situaciones que yo ya viví. Laburar en este ambiente te da experiencia. Aprendés a los golpes. Tuve que sentar cabeza más rápido. Pero en otro sentido, salgo con mis amigos y me sigo divirtiendo como cuando tenía 15 años.


¿Cuál fue el papel de tu familia en este crecimiento?
Fue difícil para todos, porque no teníamos nada que ver con este medio. Vengo de una familia amante del deporte, de clase media, colegio con doble escolaridad. Mis viejos me bancaron siempre, se animaron a dar el salto conmigo. Sin ellos no lo podría haber hecho. A los 14 años tomé la decisión más importante de mi vida: dejar el colegio, los entrenamientos que amaba y mis amigos. Me cambió todo. Es un medio muy difícil. Mis papás me ayudan y aconsejan, pero no hay ninguna decisión que no haya tomado yo. Me respetan y me acompañan. Y si me mando alguna cagada, es responsabilidad mía. Es una preparación para que, si dios quiere, cuando tenga 30 y siga trabajando de esto la tenga más clara.

¿Cuáles fueron los pro y los contra de crecer frente a la pantalla?
Lo positivo es que todo lo aprendí solo. Me caí, me golpeé, me volví a golpear y nunca más me olvidé de lo que hice. Obvio que estudiar es muy importante, pero donde crecés y aprendés mucho es en el trabajo. Y los contras… el nivel de exposición te limita. Para algunas cosas está bueno, pero para otras no. Quiero salir a tomar algo con mis amigos y la gente no entiende que estás en tu mundo. A veces te piden una foto y tuviste el peor día de tu vida. No querés hablar con nadie, y te dicen “¡Qué mala onda!”. La exposición es muy complicada. Al ser una persona pública, hay que tratar de caerle bien a todo el mundo.

¿Te costó mantener el lazo con tus amistades?
A mis amigos del club y del colegio los mantengo. Pero me crucé con personas geniales, con las que fue difícil mantener el vínculo. El laburo te cansa. Hay que estar grabando ocho horas seguidas. Las energías se te van al carajo. Pero sigo levantándome temprano, entreno, voy a clases de canto, de piano. Uno trata de perfeccionarse.

“ A veces te piden una foto y tuviste el peor día de tu vida. No querés hablar con nadie, y te dicen '¡Qué mala onda!' La exposición es muy complicada”



¿Cómo va a seguir tu relación con la música?
Ahora que terminó Casi Ángeles va a ser complicado, porque mi carrera la hice de la mano de la música. Unos amigos tienen una banda que se llama Malvón. Me fascina la dinámica y siempre que puedo les doy una mano, porque hay gente muy talentosa  que le cuesta hacerse conocida. Me junto con ellos a cantar, está bueno. No sé si el año que viene voy a estar haciendo una comedia musical o sacando un disco. Pero siempre está bueno ser completo. Pongo un ejemplo extremo: Rusell Crowe. Lo ves en Gladiador, y es el tipo más aguerrido del mundo. Pero ahora va a hacer con Hugh Jackman Los Miserables en Broadway. Es genial. Miralo a Zack Efron. Hay personas a las cuales les puede gustar. A otras les puede parecer un boludo. Pero el pibe baila, canta, actúa, hizo shows por el mundo. Nada le vino de arriba.

Hablando de Zack Efron, las comparaciones son inevitables. Él logró despegarse de High School Musical. ¿Tenés miedo de que tu cara quede pegada para siempre a un teen angel?
Mi imagen va a quedar pegada para siempre a un teen angel, pero si tengo miedo me voy a quedar sin hacer nada más. Por eso, sigo entrenando para  el futuro. Seguro que haré otras cosas y la gente dirá (voz de fastidio) “¡Uh, mirá este teen angel!”. Pero después pueden llegar a descubrir que hago las cosas bien. Nunca voy a renegar de Casi Ángeles, fue el trampolín de mi vida. Pero uno necesita avanzar. La gente juzga, es fácil decir “Mirá este pelotudo”. Si querés, mirá Bailando por un Sueño. Yo voy a seguir haciendo esto.

Si en un año estás en el Bailando, te busco…
(Risas) No sé, todo puede ser. Cada nuevo desafío suma. Tengo que demostrar quién soy. Era un teen angel e hice una escena que se me vio el culo en La Dueña y todo el mundo se escandalizó. ¡Sí, también puedo salir así y encima tengo buen culo! (risas). A muchos les debe haber disgustado, y a otros no. Hay que mostrar diferentes facetas.

“Mi imagen va a quedar pegada para siempre a un teen angel, pero si tengo miedo me voy a quedar sin hacer nada más"

¿Qué cosas aprendiste en el medio?
Saber cómo plantarse. Hago esto y hasta ahí llego. Poner un límite para que no te tomen para la pavota por ser pendejo. Antes, era una hora firmando autógrafos que se convertían en tres y vos pidiendo por favor que terminara. No es fácil. Pero también pasando los límites aprendés a ver hasta donde llegás. Hay que seguir siendo uno mismo, no perderse. Eso es lo más difícil, de repente te creés el número uno. ¡Y no! El día de mañana, viene un tipo más talentoso que vos y te pasa por arriba.

Anécdota bizarra con tus fans…
¡A la mierda! ¡Tantas! Te siguen a todos lados y no lo podés creer. En Israel, nos fuimos hasta el Mar Muerto y unas chicas nos siguieron en taxi, gastándose todos sus ahorros y ni siquiera sabían si podían sacarse la foto o no. Es una locura, pero una locura linda. Gracias a ellos es que Casi Ángeles duró tanto tiempo.

¿Te ha llegado alguna prenda interior femenina a tu casa?
¡Sí! Y aprovecho para pedir que no vengan más a mi casa, porque mis hermanos me van a matar (risas). Hay límites. No vivo solo. Tocan el timbre a cualquier hora y mis hermanos están panchos durmiendo la siesta. Pero me han dado regalos muy personalizados, saben qué me gusta. Es muy loco.

¿Una fan te regaló algo mejor que un amigo?
Siempre. Me han regalado dos guitarras y un amigo solo me compró una birra por mi cumpleaños (risas).

Sos amante del rugby y naciste en cuna de club. Cuando empezaste a trabajar de actor, ¿te cuestionaste no haber seguido el deporte de manera profesional?
¡Si! Y me sigue pasando, pero a otro nivel. Mis amigos juegan en el club de mis amores, Alumni. Mi mejor amigo está en la primera y cuando lo voy a ver, me vuelvo loco. Me encantaría volver a jugar y tener esa vida. Más por extrañar, no por un deseo profesional.

Estuviste mucho tiempo en una relación (con Lali Espósito) y no solo fue tu compañera de trabajo, sino que crecieron juntos. Hoy, ¿tus amigos te impiden volver a engancharte?
¡No! Salimos, nos divertimos. Pero ese típico prejuicio está presente. Te chapaste una mina y al día siguiente te mandan un mensaje “¿Ya estás de novio? ¡No seas pollerudo eh!”. Yo también lo hago todo el tiempo en joda. Pero estoy más allá de eso. Si quiero estar de novio, voy a hacerlo. Aunque jamás voy a dejar de salir con amigos. Si una vez al mes tenés una charla profunda con un amigo rugbier, ya es mucho pedir (risas). Pero nos bancamos y nos contamos nuestras cosas.

"No sé si quiero salir con una persona que me conoce por mi laburo. Prefiero ir con una mina que le chupa un huevo, que me la intento levantar y no puedo"


Existe el prejuicio del rugbier: el tonto que lo único que quiere es pelear...
Hay de todo. El prejuicio mayor es (pone voz de tonto): “Hola, quiero hacer un tacle y poguear” (risas). De pendejos todos nos hemos cagado a piñas y fuimos boludos. Pero mis amigos, nada que ver. Si hay piñas, somos los primeros en dispersar la situación…para tener más minas para nosotros en el boliche. Hay diferentes estilos (risas).

Muchos piensan que como buen ex teen angel podés levantarte a cuanta mina quieras. ¿Cuánto hay de cierto, cuánto de mentira?
Mitad y mitad. Tenés más convocatoria, pero hay que ver para qué está uno. No sé si quiero salir con una persona que me conoce por mi laburo. Prefiero ir una mina que le chupa un huevo, que me la intento levantar y no puedo.

¿Te rechazaron muchas veces?
¡Muchas! Y me va a seguir pasando, gracias a dios.

¿Alguna chica que te quisiste levantar no te conocía?
Sí, me pasó con chicas más grandes sobre todo. Pero últimamente, muchas se hacen las “Ay, no” (con voz nasal), pero llegan las tres de la mañana, están en pedo y le ponen A ver si pueden de Casi Ángeles y se ponen como locas. ¡Al final me rechazaste, pero la boluda que se sabía todo el tema eras vos! (risas) Ahí está el prejuicio latente. Eso sí que no me copa.

¿Cómo te imaginás a los 40 años?
Me gustaría tener hijos y una familia, pero todavía no me imagino en esa situación. Creo que me pienso tal cual soy ahora, pero más grande. Haciendo lo que me gusta, que es esto. Seguir actuando y mejor…ojalá. Crucemos los dedos (risas).

Fuente: Revista Watt

1 Comentarios:

petra dijo...

Estoy loco por Peter ... la verdad es que estoy locamente enamorada de Thiago, sin embargo, a pesar de que Pedro y Thiago tienen la misma cara, son muy diferentes, tienen diferentes personajes, y me encanta Peter y Thiago es realmente un amor, hermoso, hermoso, canta muy bien ... ¡Me encantan!

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