El descargo de la "China" Suárez: La actriz habló con ¡Hola! de los rumores que la vinculan a Nicolás Cabré

Desde la primera foto se advierte que Eugenia Suárez (20) es una mujer distinta, atractiva, desprejuiciada. Con su increíble mirada hechiza aun sin proponérselo. Se la ve ilusionada, como flotando en el aire. Espontánea y graciosa, se divierte con una margarita (y pronuncia el típico "me quiere, no me quiere"), mientras parece ajena a lo que generan su espectaculares ojos, sus risas, sus silencios. A los 20 años, la actriz que trabaja en televisión desde los 10 –se hizo famosa por su personaje de Jazmín en Casi ángeles– y estuvo casi dos años de novia con Ignacio Viale (32), el nieto de Mirtha Legrand, dice que vive lo mejor que puede. "Vivo y dejo vivir, soy desprejuiciada, no me creo nada", cuenta. Ni siquiera a ella misma, afirma. Por primera vez, enfrenta los rumores que la vinculan con Nicolás Cabré, su compañero en Los únicos. En una historia que combina ficción y realidad, la "China" y Nicolás son protagonistas y guionistas de su propia novela. Si bien pasaron el verano separados –él estuvo filmando en España la película Atraco y ella se quedó trabajando en Buenos Aires–, al parecer, marzo volvió a unirlos. Hace unos diez días, cuando habrían pasado la noche juntos, el actor fue fotografiado en el balcón de la casa de la "China".



–¿Te molestó que se dijera que eras la tercera en discordia en la separación de Nicolás Cabré y Eugenia Tobal?
 –No me molestó, porque no creo en lo de los terceros en discordia. Cuando uno se fija en otra persona es porque no está bien con su pareja. No tengo idea de cómo era el matrimonio de Nicolás, porque nunca me metí en su relación y tampoco sé nada de ella. No me importa lo que digan los medios, sólo me preocupa lo que piensan mi familia y mis amigos. Pero ellos jamás me pidieron explicaciones. Papá siempre me dice: "Vos sabés lo que hacés, Coco Miel". Siempre me dieron mucha libertad, por eso nunca los defraudé.
–¿Nunca te preguntaron nada? ¿Ni por qué te habías separado de Nacho ni si era cierta tu relación con Nicolás Cabré?
 –Jamás me llamaron para preguntarme por qué me separé o con quién estoy. No les importa, sólo quisieron saber si yo estaba bien. No me gusta que se metan en mi vida, soy muy especial con eso. Y ellos me respetan esos espacios. Mis amigas tampoco me preguntaron. Saben quién soy: me conocen desde el jardín de infantes.


–¿Te resultó difícil tomar la decisión de separarte de Nacho Viale?
 –Hice el duelo antes de cortar. Al final nos peleábamos mucho y a mí no me gusta el conflicto. No era feliz, y lo detecté a tiempo. Cuando empecé a sentirme incómoda, en un lugar que no encajaba o que no me gustaba, supe lo que tenía que hacer. Apenas sentí que me empecé a apagar, que todo me ponía mal, me dije "ya está, se acabó. Tengo 20 años".
–¿Nacho te sorprendió con un regalo de cumpleaños el 9 de marzo?
 –Sí, pero no lo vi a él. Me dejó unos bombones de regalo. La verdad es que terminamos bien, aunque yo no soy partidaria de mantener una relación de amistad después de terminar el noviazgo. Eso de seguir llamándote con tu ex no es para mí.
–¿Estás de novia con Nicolás Cabré?
 –Tenemos una muy buena relación, pero no estamos de novios. Además, Nico está casado legalmente.
–Se están conociendo…
 –Tengo muy buena relación con Nico, pero prefiero no hablar de él. Yo no sé nada de su separación, que es lo que muchos me preguntan. No suelo meterme en las relaciones de mis compañeros de trabajo. Y más allá de la onda que tengamos, jamás voy a preguntarle por qué se separó.
–Pero les sacaron fotos en tu casa...
 –Es que nos llevamos bien. Y la gente no está acostumbrada a que Nico se lleve bien con personas del ambiente. Esa es la realidad. Igual, ése es un tema muy delicado. No quiero hablar más para no herir susceptibilidades. Además, prefiero hablar de mi vida, que es mucho más interesante, y no de la de los demás. [Risas.]
–Después de tu separación y de las versiones de romance con Nicolás Cabré te convertiste en objetivo de las guardias periodísticas, un costado de la fama que no conocías…
 –Es nuevo para mí, y no está bueno. A nadie le gusta que lo sigan, igual sé que ya va a pasar. Intento pensar en frío y pasar de largo todo eso. Yo entiendo a los fotógrafos, sé que es su trabajo y lo respeto, pero es incómodo. El día que vaya con mi hijo y me sigan en un auto ahí sí que no sé cómo voy a reaccionar.


–Dijiste varias veces que querías ser una mamá joven.
 –Sí, es en lo único que pienso, mi mamá me dice "sos joven", pero yo siento que nací para ser madre, es lo único que quiero. Mi objetivo es tener muchos hijos y vivir para ellos. Siempre dije que a los 21 iba a tener el primero. Obviamente que si no estoy con la persona que quiero, no voy a ser mamá porque sí. Se tienen que dar muchas cosas, pero me encantaría ser una madre joven y tener hijos seguidos, al menos cuatro o cinco. Sueño con ser una mamá presente, no quiero que a mis hijos los cuide una chica.

EN LA CRESTA DE LA MODA

–¿Te considerás un referente de moda, una it girl?
 –No, para nada. Me gusta seguir la moda y me meto en internet para ver qué se ponen Kate Moss y las gemelas Olsen, que son las que más me gustan, pero no compro revistas ni estoy pendiente de lo que se usa o lo que no. Les miro los looks a ellas y se los copio.
–¿Leés lo que se publica sobre vos en las revistas?
 –No, no leo las revistas, soy bastante colgada. Por ahí mamá y mis amigas me dicen "mirá lo que pusieron", o "mirá qué mal saliste". Y cuando agarro una revista miro las fotos, pero no leo las notas.


–¿Cuál es tu cable a tierra? ¿Qué te divierte?
 –La verdad es que no me gustan la fama ni la exposición, y hasta me da vergüenza que me reconozcan por la calle. Sufro cuando alguien me grita algo. Y no pierdo la cabeza porque no me tomo nada en serio. Ni la vida me tomo en serio. Hago lo que quiero sin lastimar a nadie y no me creo nada de lo que me pasa. Desconfío de eso que en el ambiente todos te quieren y son amigos.
–Parece que estás enojada con tus compañeros de trabajo.
 –Es que a veces hay personas que te lastiman, hacen cosas que uno nunca haría.
–Cumpliste 20 años el 9 de marzo. ¿Recibiste algún regalo especial?
 –[Risas.] Aunque cambié de década, no me doy cuenta del paso del tiempo. Quizá porque todavía soy chica y me da lo mismo cumplir 18 que 20. Hice un festejo muy tranquilo, con mi familia y mis amigos, pero la pasé muy bien.
–¿Sos de hacer algún tipo de balance?
 –No tanto para mi cumpleaños, sino que es algo que hago todos los días antes de irme a dormir: me rompo la cabeza pensando en todo y en por qué hago cada cosa. A veces me vuelvo medio loca con eso. Otras soy muy naif e ingenua. Este ambiente es complicado y hay maldad. Yo trabajo desde los 10 años y me doy cuenta de que hay gente competitiva, envidiosa y con una gran ambición por llegar. Y como soy muy relajada, me cuesta entender eso. Me desilusiono todo el tiempo, pero nunca aprendo.
–¿Volvés a confiar rápidamente?
 –Sí, siempre, es mi personalidad. Creo que a los 80 años me va a seguir pasando lo mismo porque soy así, confiada.
–¿Te quedó pendiente estudiar algo que no esté ligado a la actuación?
 –No. Terminé el colegio por si algún día se me ocurre estudiar algo. Fue difícil y un gran esfuerzo, pero lo terminé. Soy medio rayada, por ahí me despierto y quiero pintar y estudiar bellas artes y lo hago. No soy cerrada, no pienso que ya soy grande para estudiar. Por ejemplo, la psicología siempre me gustó.
–¿Hacés terapia?
 –Fui una sola vez y no me gustó. Quizá porque me tocó alguien complicado y yo soy bastante simple, resuelvo las cosas de manera fácil. Me habló mucho de mi infancia, de lo que me había pasado, y la verdad es que tuve una niñez linda y feliz. Así que no me resultó. Quizá vuelva a probar en un futuro.
–Trabajás desde muy chica. ¿Nunca te dieron ganas de tomarte un año sabático?
 –Soy hiperquinética y ansiosa. Desde los 10 años no paré nunca. Siempre me tomé una semana o quince días de vacaciones. Es mi personalidad. ¡Un año sabático no, me muero!
DEL AMOR Y OTROS DEMONIOS
–¿Qué debería tener un hombre para seducirte?
 –Personalidad. Siempre tuve novios con carácter fuerte, aunque por ahí después los padezco. Pero esos son los hombres que me gustan. No soy de fijarme tanto en lo físico, aunque obviamente me tiene que atraer. Los pibes medio cancheritos me parecen unos idiotas.
–Los chicos de tu edad, querés decir…
 –Tengo mis amigos del colegio, pero están en otra cosa. Son como mis hermanos. El hombre es más inmaduro a esta edad. Siempre me gustaron los hombres más grandes. Quizá porque busco otro tipo de contención. Yo trabajo, cumplo horarios, tengo obligaciones. Mi vida no es como la de mis amigos de 20.
–¿Creés en el amor?
 –Obvio, sigo creyendo y apuesto al amor. Con 20 años, ¿cómo no voy a creer?

Fuente y fotos: hola.com.ar

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