Emilia Attías, “cuando sea mamá voy a estallar de felicidad”

“Siempre pienso en eso, soy una mina muy maternal. De chica tenía seis muñecos que eran mis hijos: tenían nombre, fecha de nacimiento, signo zodiacal, edad y dormían conmigo. Les festejaba los cumpleaños a cada uno y les armaba montañas rusas. Era todo un día de festejos. Por eso sé que cuando sea mamá voy a estallar de felicidad“, dijo Emilia Attias a la revista Luz, que sale este domingo con el diario Perfil, a punto de debutar con “Los únicos” por El Trece.
 También se reconoce como una eterna nostálgica al sostener: “los melancólicos como yo pensamos que lo pasado brilló más. Me parece romántico ver la vida así. Me encanta revivir lo olvidado. A veces pienso que es medio contradictorio que alguien como yo que va siempre para adelante, mire tanto hacia atrás”. Por último, reconoce que mientras sus retoños no lleguen, trata a sus mascotas como si lo fueran. “Soy muy tana y muy familiera. Me encantaría tener muchos chicos, como mínimo tres; pero no me quiero adelantar. Por ahora mis hijos son mis perros: Nino, Rita y Ramón. Duermen tapados conmigo en la cama y tienen sus fechas de cumpleaños”.

 En tanto, Gonzalo Heredia en la misma revista, próximo a transformarse en “Lobo” por El Trece comenzó hablando de la “oscuridad”, una faceta que admite siempre lo va a acompañar: “Son momentos, así como en el cielo se hace de día y de noche, lo mismo me sucede a mí. Hoy quiero disfrutar de esto, de esta etapa tan luminosa en la que todo es nuevo. Levantarme un domingo temprano para desayunar con mi hijo es mucho más que una linda novedad: es el motor de mi nueva vida.
 Acto seguido, admitió su fama de picaflor y mujeriego. “Me hago cargo de la mitad del rótulo, pero es evidente que los medios exageran. Me mandé las mías, no lo voy a negar, pero no fue para tanto”, dijo a la vez que negó que esa fama le haya dificultado en particular su relación con Brenda (a la que califica de “gran madre y protectora”: “No es que tuve que sacarme historias de encima -Brenda no es de las mujeres que se quedan con falsas impresiones- pero sí admito que la remé. Como en cualquier conquista. Lo cierto es que yo nunca fui un gran chamuyero”, sentenció.
 Si bien fue categórico sobre el casamiento (para mí las uniones más sinceras y de por vida, como la que tenemos nosotros tres, pasan por otro lado, no por una firma), dijo sobre su relación con Brenda: “Sucedió eso que no tiene nombre, que es realmente inexplicable y que no sólo provocó nuestro encuentro sino también la llegada de un hijo. En este tiempo, además, descubrí que es una gran madre, muy generosa y protectora”.
 Por último, sobre su vida de padre comentó: “Si bien hago todo para que mi hijo esté bien, también creo mucho en la causalidad de la vida y en el ensayo y el error. Si algún día Eloy se cae, bueno, será porque tenía que suceder y además porque reflejará su propio aprendizaje. Él tiene que probar, conocer y elegir por las suyas”, dijo a la vez que eligió su mayor momento de amor con él “Cuando se despierta, sin dudas. Irradia una energía tan pura, tan blanca y lumínica… Nunca me imaginé que un bebé tan chiquito podía ser un factor de fuerza tan poderoso. Otra cosa que me encanta es que lo veo muy parecido a la madre. Al principio todos creíamos que iba a ser negrito como yo, pero no. El parecido se nota en la piel, en la cara y sobre todo en los ojos, que son bien celestes y aún más lindos que los de Brenda.“

Fuente: Laubfal

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