Entrevista a Olivia Viggiano en Clarín

Entrevista. Olivia Viggiano. A los 21 años, la hija de Patricia Viggiano se destaca en la comedia juvenil “Supertorpe”.
Cuenta que cuando acompañaba a su mamá a grabar, a principios de los años 90, la veía actuar frente a las cámaras y, maravillada, pensaba: “Quiero estar yo ahí”. Olivia Viggiano tenía entonces apenas cuatro o cinco años. Su madre, Patricia Viggiano, integraba el elenco de Grande Pa! y junto a Arturo Puig, María Leal y “las chancles”, marcaban un hito en la pantalla de Telefe con picos de 60 puntos de rating.

“Cuando empecé a grabar este año, y recorrí los pasillos por los que andaba cuando era chiquita, fue muy emocionante – confiesa Olivia-. Estaba ahí por mí, ya no para acompañar a mi mamá. Y sentí que lo que había soñado toda la vida me estaba pasando”. Desde agosto, Olivia encarna a Mía, la mejor amiga de Poli (Candela Vetrano) en la sitcom adolescente Supertorpe (a las 18, por Telefe).
Hija de un músico y una actriz, la idea del mandato familiar flota en el aire. Sin embargo, lo desmiente y sube la apuesta: “Yo sabía que cantar y bailar era lo que quería hacer y me propuse lograrlo, no fue para nada un mandato familiar. Es más, me tenían que frenar, porque si era por mí, me presentaba a todos los castings sin pensarlo”.
Y Olivia finalmente no hizo muchos castings. En sus 21 años, casi todo fue formación. “Estudié baile desde muy chiquita, cuatro años de canto, actuación con Nora Moseinco”, enumera, como si hubiera sabido que este momento llegaría y quisiera esperarlo bien preparada.
Al terminar el secundario, su primer trabajo fue en una agencia de modelos. “Nunca en la vida me lo había planteado – admite-, pero me dio mucha experiencia con las cámaras, las fotos, todo. “Un día yo fui a plantearles que quería ser actriz – recuerda- y me mandaron mis fotos y mi currículum a un casting que hacía Cris Morena. Y bueno, acá estoy”.
Fue entonces cuando tomó la decisión. “El tema del cambio de apellido fue porque el de mi papá es muy difícil de pronunciar y de retener”, justifica. Olivia Chornogubsky continuará sólo en el DNI, en el registro de conducir, en los ámbitos más íntimos o más formales.
¿Representa una responsabilidad para vos llevar el apellido de tu mamá?
No lo asumo así. Cuando entré a grabar, mucha gente con la que empezaba a trabajar había trabajado antes con mi mamá, y la mayoría me decía cosas muy lindas. En ese momento me planteé que si ella había dejado una buena imagen, yo tenía que seguir más o menos por ese lado. Para mí es algo lindo compartir la carrera, porque es como un atajo. Cada cosa que me pasa se la puedo contar. Ella tiene más experiencia y me puede aconsejar.
¿Y ella es muy influyente en tu carrera?
Trata de mantenerse al margen. Es muy prudente en ese sentido. Los padres tienen esa cosa de creer que los hijos piensan que se están metiendo. Pero a mí me hace crecer mucho tenerla a ella, y poder preguntarle lo que sea y obtener siempre una respuesta. Pero ella trata de no involucrarse. Quiere que yo vaya dando mis pasos sola, que aprenda de mis experiencias y no tanto de las suyas. Ella piensa que si se involucra me invade. Y ¡para mí está buenísimo!«
¿Rubia tonta?
Olivia no se reconoce en el personaje que encarna, y le bastan apenas unos minutos de charla para romper definitivamente esa imagen. “Mía es toda como un estereotipo –explica-, pero no es hueca. Eso lo hablé mucho con Tomás (Yankelevich, creador de Supertorpe): lo que pasa es que ella es muy segura, y por eso a veces pasa por creída”. “Hacer ese personaje que no tiene nada que ver conmigo fue, por un lado, un desafío, y por otro lado muy divertido. No hay nada más apasionante que hacer un personaje que no se parece en nada a lo que vos sos de verdad”.

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