Eugenia Suárez: "Soy muy rebelde con todo lo que quiero"

"Soy muy rebelde con todo lo que quiero"
Oveja negra, vergonzosa y auténtica, la ex Teen Angel se confiesa en un viaje relámpago a Las Leñas. De chica Cris Morena a su Master en Actuación en Los únicos, la diosa de Multitalent creció y se desmarca del rebaño adolescente: “No la puedo caretear, y no tengo filtro”. Su perfil varonero (“soy re Cachito”), su amor incondicional por su novio, Ignacio Viale, los celos, los roces en el colegio y su secreto de la visualización: “No veo que nada sea imposible”.
No para de nevar. Cero grado en Las Leñas. Ella canta Rabiosa con la “r” tan ronroneada como Shakira, casi de modo paródico. Se nos ocurre la idea de ponerle un shorcito de jean. Eso sí: con medias. Como paliativo no funciona, pero no se queja de nada. “¿Cuándo llega la bikini?”, bromea la ex Teen Angel Eugenia Suárez (19).

Hace poco se grabó su séptimo tattoo, ese que dice en su antebrazo “Endless Love”. Amor infinito, o amor interminable. ¿Es por Nacho? “Es por el amor en general”, responde con una media sonrisa la diosa de Multitalent.
La misma que se derrite mientras posa para las fotos y escucha las canalladas de las chicas cancheritas. “Ay, miren a la Megan Fox local”, musitan unas por lo bajo. ¿Y ellos? “Acabo de ver un ángel”, le dice uno, galante. Ella se da vuelta, tímida pero solícita, y sonríe. Adentro, la chica del baño me da su celular y me dice: “¿Nos sacás una foto?”. No se ve si salió ok, pero le devuelvo el telefonito igual. 


Cuando salimos del baño (Eugenia calzada con las botas peludas estilo yeti), coincidimos en que nos obsesiona la luz roja de la Blackberry, que avisa así cuando hay un nuevo mensaje. Hace un rato llamó su mamá. Que viajó bien, que hace frío y que vuelve esa misma noche. ¿Si come...? Apenas un pedazo de pizza (¡lo mismo que la noche anterior!), y cuando tenemos tiempo, abre una tableta gigante de chocolate y convida  a todos.


Derrite la nieve. “Ay... está nevando un montón”, dijo apenas llegó, invitada por Personal. Se maquilló sola en estrictos quince minutos y ya estuvo lista para el clic.

–Saliste de los Teen y ahora tenés que defenderte actoralmente.
–Tenía más presión por ese lado, pero es buenísimo. Estoy chocha en Los únicos (el 2 de septiembre arrancan la temporada teatral en el Opera). Pensé que iba a haber algún divismo, que no se iban a molestar en ayudarme. Pero Nico (Cabré) es re buen compañero.

–¿Te da algún consejo puntual?
–Me dice: “Che, fijate que quedaría mejor decir tal remate”. Para mí es un placer.

–¿Los más chicos no te piden que vuelvas a los Teen?
–Es que ya está Rochi (Rocío Igarzábal), que está muy bien. No los fui a ver al teatro, pero me dijeron que está divina. Como ella siempre estuvo entre nosotros, es como si no se notara. Ellos y yo estamos bien así.

–Vos te independizaste antes, digamos.
–Sí. Yo siempre estoy adelantada.

–¿Sabías que eras la outsider que iba a desmarcarse de la fila?
–No, pero soy muy rebelde con todo lo que quiero, y lo defiendo mucho. Soy muy intuitiva también. Entonces, sé cuándo es momento de irme. Si me quiero ir, no me callo la boca; no puedo.

–¿Alguna vez sentiste que sí la careteaste? Con los Teen todo era perfección y “los chicos más buenos del mundo”.
–No puedo, es más fuerte que yo. Sí, obviamente, todo eso que decís era parte del combo Cris Morena... Pero, ojo: no nos indicaban lo que teníamos que decir. Cada uno hablaba de su vida, en notas muy tranquilas, porque no podías contar mucho de vos. No éramos muy descontrolados.


“Lo vi a Nacho y dije ‘me caso’. No hablaba mucho, era re simple y gracioso. Es lo más. No me imagino sin él: tengo toda mi vida pensada juntos” 

–¿Qué cosas disfrutás ahora? 
–Y... tomar el té a las cinco de la tarde un sábado con mi novio, cosas básicas. 

–¿En serio no incidió Nacho en el volantazo que diste en tu carrera? 
–Para nada. No es de decirme lo que tengo que hacer. 

–¿Te reconocés como una chica brava? 
–Sí (risas). Es que soy un poco... cómo decirlo, no caprichosa (piensa dos segundos)... pero cuando algo se me mete en la cabeza, no paro. 

–¿Nacho no se pone celoso? 
–No. ¿Sabés que yo soy más celosa que él? Pero es que estoy tan enamorada que no se le cruza por la cabeza. 

–¿Todavía no es momento de convivencia, o ya andan con ganas? 
–Por ahora no. Quiero vivir un tiempo sola. Pero me encantaría; nos llevamos muy bien cuando viajamos. 

–Contame cómo se conocieron. 
–A él le querían presentar a una amiga mía, y a mí, un amigo de él. A mi amiga no le gustó Nacho, y a él no le gustó cuando la escuchó hablar. A mí me encantó él. 

–Pero vos ya sabías quién era. 
–No lo ubicaba físicamente. Nacho me había visto en el programa de su abuela (Mirtha Legrand) cuando fui con los Teen y tenía quince años, y le había preguntado a Gastón Dalmau por mí.



“Nunca me filmé ni me saqué una foto en la intimidad, ni me emborraché... aunque me gusta tomar cerveza con mis amigas. Ah: me encanta jugar al fútbol”

–¿Sabés qué le preguntó?
–Le dijo: “Che, Gastón, qué linda esa chica, no sé qué. Pedile el teléfono”. Según Nacho, ahora no se acuerda.

–Perdió la memoria.
–(Risas) Cuando me enteré por Gastón que había preguntado por mí, le dije: “Qué se cree ése para pedir mi teléfono. Estoy de novia, boludo... Decile que no”.

–Pero sabías que era el nieto de Mirtha... Imposible no saberlo.
–Es que soy cero cholula. Ni averigüé quién era, ni lo googleé, ni nada. Porque estaba de novia, y cuando estoy de novia, me cierro. Cuando me lo vuelven a presentar, me puse a hablar y me morí.

–¿Qué te gustó de él?
–Dije “me caso”. No tenía dudas. No hablaba mucho; era re simple, gracioso. A uno le dicen quién es y es inevitable tener prejuicios. El es lo más.

–Esto que dijiste cuando lo viste, “me caso”. ¿Te gustaría?
–Siií. Puede pasar cualquier cosa, pero como ya tengo toda la vida pensada con Nacho, no me imagino sin él. Es tan perfecto que a veces me asusta. Nos peleamos, como todo el mundo; además, yo tengo mucho carácter. Nada grave, por suerte.

–¿Te ves de blanco?
–Para nada. Vestido de casamiento, de hecho, no. Jamás entraría de blanco. Se ve que lo tradicional me lo metieron tanto de chica que no quiero saber nada con todo eso. Nacho dice que soy una princesa rea. Que mezclo lo elegante con lo reo. Pobre, a mi papá le salí todo lo contrario.

–El Twitter lo usás como catarsis. Ahí saliste a hablar cuando pasó lo de Juana Viale y su encuentro en el auto.
–Sí. Dije que no me parecía tan grave. Antes era prejuiciosa, y ahora trato de que no. Se ensañaron mucho con ella. Ella es rebelde y todo lo que quieras, pero nadie conoce su parte buena. De hecho, tengo muchas cosas en común con Juana con respecto al modo de pensar. En serio: tiene un montón de cosas de re buena persona, que la gente no conoce.

–¿Después de las fotos de Juana y Manguera dijiste “yo no me filmo más”?
–¿Sabés que no vi las fotos? Yo nunca me filmé, nunca me saqué una foto. La tecnología es un pe-li-gro. Ni en bikini, nada.

–¿Te emborrachaste alguna vez?
–Tomo alcohol con mis amigas y me divierto. Tomo cerveza y como pizza, pero soy sana.

–¿Nunca llegaste a casa medio reventada, y con la ayuda de tus amigas?
–Eso no. Nunca llegué a ese punto. Sí tengo mis noches, obvio, y eso no está mal.

–Jugás al fútbol y todo. ¿Te reconocés una varonera de ley?
–Reeee. Soy re-Cachito.


Por Karina Noriega. Fotos: Alejandra Bratin.

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